Depresión: la enfermedad del siglo. Una mirada antropológica y social

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Causas de la depresión

Según la Organización Mundial de la Salud, la depresión es un trastorno mental frecuente, que, actualmente afecta a más de 300 millones de personas en el mundo. Esta, es una cifra cambiante y sobre todo alarmante, pues en una proyección hacia el futuro, la depresión estaría afectando a más del 5% de la población total del mundo.

Después de estos datos, resulta imprescindible, para todos los profesionales en el área de la salud, cuestionarnos sobre nuestro trabajo en este planeta. Y a su vez replantearnos, ¿qué estamos haciendo, desde nuestro singular papel como expertos en salud, para erradicar, o en su defecto, acrecentar este problema?

Perspectiva biologista vs perspectiva antropológica

La cuestión coadyuvante y de la que requiero poner énfasis es; ¿cómo atacar el problema, sin antes entender de dónde viene? Es casi como querer aventar monedas al aire, con una venda en los ojos, y esperar, que, en un golpe de suerte, caiga en una fuente. (De la cual no sabemos su ubicación, su capacidad, su forma, ni mucho menos si existe o no.)

Por ello, es preciso abordar en un principio, otras corrientes, que han subrayado la etiología de la depresión, no desde una explicación biologista, de quienes afirman que la depresión depende de condiciones orgánicas /biológicas, señalando que, para comprenderla y explicarla, debemos basarnos en los hechos biológicos que le subyacen. Incurriendo así, en una forma de reduccionismo asociado a prejuicios ideológicos, especialmente al apelar a las diferencias biológicas para justificar las diferencias sociales y culturales. Ni demandando la mención de trastorno mental para categorizarlo, pues esto, únicamente ha servido para estigmatizar y etiquetar fallidamente a aquellos que padecen.

Entonces, si decidimos descartar estas dos vertientes, ¿cuáles son las causas de la depresión? ¿se trata de un padecimiento de origen hereditario? ¿adquirido? Bajo una consideración antropológica, se describe a la depresión como una enfermedad psicofísica, que la expone como un hundimiento vital. Recae en el terreno de lo psíquico, porque implica un grado de alineación biográfica y a su vez, incide en lo somático, transformándose en físico.

Bastante crítica ha ocasionado ya el empleo del DSM; el uso de códigos diagnósticos elaborados desde una realidad cultural occidental hegemónica, difícilmente adaptable a otras culturas.

La propuesta, entonces, sugiere dar lugar a la perspectiva de la depresión, bajo la lupa de los ámbitos de la etnopsiquiatría y etnopsicología, quienes afirman la universalidad de la misma, articulada con un lenguaje diferencial de síntomas que expresa la enfermedad en cada cultura y contexto, resultando preciso el comprender y curar a los enfermos mentales, a partir de los conceptos de aculturación y deculturación.

Es verdad, que en la sociedad occidental hay un retroceso de las manifestaciones depresivas, al irse tornando más individualizadas; mientras que, en las comunidades más aglutinadas o consideradas primitivas, las manifestaciones son más extrovertidas y asumidas comunitariamente. Y es que el “yo individual” es mucho más costoso psicológicamente que el “yo colectivo”. En el plano psíquico, a pesar de que se insiste en la competencia individual, en la autorrealización, en ser triunfador, etc. La mayoría de las personas no alcanzan estas metas. Y es en este sentido, que la vida occidental lleva al hundimiento psíquico, al no poder afrontar el gasto psicológico que supone triunfar y competir individualmente. La sociedad occidental, al ser competencia individual, se hunde en la depresión.

Una sociedad individualista se transforma, de este modo, en una sociedad depresiva, para después transformarse en una sociedad (droga)adicta.

Etiología de la depresión

Así pues, al abordar un análisis de la depresión, es preciso comenzar por construir un diagnóstico etiológico, cuyo origen puede ser triple:

  • Las depresiones procedentes por quiebras biográficas. Pérdidas, o sucesos estresantes que suponen una ruptura vital del individuo, el cual precisa una reconstrucción. Producto de un yo incapaz (por sobrecarga emocional) de procesar correctamente el estrés situacional. Pero no se trata de un estresor exterior o ajeno al sujeto, ya que la pérdida se refiere a un objeto afectivo relacional que se considera como propio. Así, el sujeto ha quedado mutilado en su yo y en su perimundo. Los ejemplos más habituales son: pérdida de vida, de espacios, de estatus.
  • Las depresiones neuróticas procedentes de estados de ansiedad, producidos por trastornos neuróticos de la personalidad. En la neurosis, el conflicto interno que genera ansiedad, proviene de la deficiente manera en que se ha construido la personalidad del individuo (generalmente en la interacción con los padres en la infancia).
  • Las depresiones secundarias procedentes de alguna enfermedad somática o de la ingesta de sustancias, que alteran el ritmo vital de la persona. El exceso de consumo de medicamentos y drogas dependientes constituye uno de los problemas sanitarios más importantes de nuestro tiempo, a su vez que producen un efecto depresiógeno.

Dimensión antropológica y patológica de la depresión

La dimensión antropológica de la depresión, se caracteriza por una quiebra biográfica, en la que se estanca el impulso vital, olvidando el pasado, viviendo al margen del presente y negando la posibilidad del futuro. Afecta a todo el ser humano, el soma y la psique.

Como patología, la depresión es un síndrome multiaxial que se manifiesta a través de grupos de síntomas como la ritmopatía, la discomunicación, anergia, humor depresivo, etc. Hay que recordar constantemente que el ser humano se organiza socialmente (y se desorganiza y enferma) en el marco de una cultura.

A través de este recorrido, se vuelve necesario reestructurar los procesos diagnósticos, así como los tratamientos para pacientes con depresión; pero entender su etiología, es el primer paso para reconocer y recordar los elementos multifactoriales a los que estamos sujetos como seres humanos.

Quisiera finalizar, remembrando a C. Ballús, quien menciona que “si un trastorno humano merece ser calificado de antropológico, aquel es la depresión”.

La depresión como hundimiento vital, nos traslada al estudio del hombre desde su cara oculta, la del deseo de morir a causa del sufrimiento por vivir.

Abril Olivares
Abril Olivares
¡Hola! Soy Abril Olivares; psicóloga y conferencista orgullosamente mexicana. Desde siempre, he sido una fiel apasionada de la psicología, por ello mi mayor anhelo es desestigmatizar esta ciencia y mostrarte herramientas que te encaminen hacia tu bienestar.

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